Se cumple un año de aquel inolvidable 18 de mayo de 2019

Las celebraciones por el CXXV aniversario de la Cofradía alcanzaron a su cenit a través de una memorable jornada repleta de devoción hacia la Esperanza.

Tras muchos días de ilusión y preparativos, la jornada comenzó a las 19:30 horas, cuando Ntra. Sra. de la Esperanza caminó sobre su trono por las calles de Linares que habían sido engalanadas con sus colores verde y blanco de pureza.

El segundo acto fue una eucaristía a cielo abierto en plena Plaza de San Francisco. Una misa de acción de gracias oficiada por Andrés López Ángeles, Vicario de Comunión y Coordinación del Obispado de Jaén, y presidida de forma majestuosa por Ntra. Sra. de la Esperanza, con asistencia de las autoridades civiles de la ciudad.

 

Esta fue la homilía pronunciada aquella tarde que ha pasado a la historia de la Hermandad.

Ponemos este día ante el Señor, en la advocación del Santísimo Cristo de la Expiración, la mediación de nuestra Señora de la Esperanza y de San Francisco de Asís, el pobre ante Dios y grande entre los hombres.

Mi saludo al Sr. Párroco, al Sr. Arcipreste y todos los hermanos sacerdotes concelebrantes. Al Consejo de Pastoral Parroquial y de Asuntos Económicos de la Parroquia. Al Sr. Presidente y Junta Directiva de la Cofradía de la Expiración y la Virgen de la Esperanza, a las Autoridades Civiles y de orden público, a los hermanos de otras hermandades y cofradías, y a todos los fieles cristianos de San Francisco y de mi pueblo, Linares.

El Sr. Obispo me envía esta tarde para representarlo en esta celebración, como su Vicario Episcopal de Comunión y Coordinación, al haberle sido imposible poder participar en esta solemne celebración del San Francisco, de la Parroquia y la Cofradía. Nuestro Obispo está con nosotros esta tarde.

Estamos viviendo el tiempo de Pascua, que es el tiempo de la absoluta novedad de la vida cristiana. Juan habla, en la lectura del Apocalipsis, de un cielo nuevo y una tierra nueva; esos mismos en los que habitará la justicia (2Pe 3, 13). El evangelio nos deja de boca de Jesús la novedad de un mandamiento nuevo: el AMOR. Y la primera lectura, de los Hechos, sin usar la palabra “nueva” nos habla de lo que «Dios ha hecho por medio de ellos». Se viene a la memoria el texto de Isaías 43, 19: «mirad que realizo algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notáis?». Y sabemos que nuestra existencia adquiere sentido en la medida en que nos damos, por amor, a los demás. La medida del amor es el amor que Dios nos tiene; el amor desmesurado, gratuito, incondicional en que cada uno somos amados por Dios. El amor de Cristo que podemos experimentar en nuestra vida, también en medio de las dificultades cotidianas.

 

La oración como parte fundamental de las primeras comunidades cristianas.

En la primera lectura de este domingo escuchamos cómo se va constituyendo la Iglesia ya en los primeros años. Pablo y Bernabé, como hemos escuchado en la lectura del libro de los Hechos de los apóstoles, van recorriendo las ciudades anunciando la buena noticia del Evangelio. Escuchamos cómo la primera Iglesia era una verdadera comunidad de discípulos, en la que todos se sentían hermanos, que compartían todo, incluso la alegría por la evangelización de nuevos pueblos.

Al llegar a una nueva ciudad, Pablo y Bernabé, como los demás discípulos, fundaban una comunidad de cristianos y la estructuraban ya desde el comienzo con presbíteros. La oración era una parte fundamental en las primeras comunidades cristianas, y la fe era el fundamento de éstas. Tenían muy presentes la conciencia de ser enviados, de ser misioneros que se dejaban llevar por Dios que los iba guiando de una ciudad a otra. Cuando se reunían, contaban las maravillas que Dios había hecho por medio de ellos. Así lo hemos escuchado también en el salmo: “que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas”. El testimonio de los cristianos es el mejor modo de evangelizar. Hoy también la Iglesia ha de ser misionera, salir de sí misma, ir a todos los rincones del mundo, para anunciar con alegría la buena noticia del Evangelio. El mejor modo de contagiar a los demás la alegría de la fe es la unión de los cristianos, la oración, el contar con alegría lo que Dios ha hecho con cada uno de nosotros y el ejemplo de una vida de comunión. Ahora volveré al importante tema de la Misión.

La unidad y la comunión, que es propia de los cristianos, viene del mandamiento que el mismo Cristo nos dejó en el Cenáculo el Jueves Santo y que hemos escuchado hoy en el Evangelio: “Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado”. Esta es la señal que identifica a los cristianos. No podemos decir que somos cristianos si no vivimos con verdad el mandamiento del amor, por mucho que hagamos prácticas religiosas. De nada sirve participar en los sacramentos y en la piedad popular si no va acompañado de una voluntad de vivir aquello que Cristo nos enseñó y que ÉL mismo vivió con nosotros: el amor hasta dar la vida. El mandamiento que nos da el Señor es nuevo, porque ya no se trata de amar al próximo como nos amamos a nosotros mismos, tal como aparecía en la Antigua Alianza. Cristo nos pide algo más: que amemos a los demás como Cristo nos amó a nosotros. Y Cristo nos amó entregando su vida en la cruz.

Por eso hoy, la palabra de Dios nos llama a vivir ese mismo amor de Dios hacia los demás. Esto es lo propio de los cristianos. Si todos los cristianos viviéramos así, la Iglesia sería de verdad misionera, llevaría la buena noticia del Evangelio allá donde hubiese cristianos, no tanto por nuestras palabras, sino sobre todo por el ejemplo de nuestra vida, de un amor auténtico.

Pero la Iglesia no vive sólo aquí en la tierra. Como leemos hoy en la segunda lectura del libro del apocalipsis, el primer cielo y la primera tierra pasan, porque Cristo, con su muerte y resurrección, ha abierto un nuevo cielo y una nueva tierra. Así nos cuenta el autor del libro del Apocalipsis cómo será esta nueva Iglesia, como la nueva Jerusalén: arreglada como una novia, donde ya no habrá ni llanto, ni luto ni dolor. Un mundo nuevo que Dios nos ha prometido, y que nosotros anhelamos mientras vivimos todavía en esta tierra. Sabemos bien que, para llegar a la Jerusalén del cielo, a la Iglesia triunfante, al Reino de los cielos, hemos de vivir aquí en la tierra como verdaderos hijos de Dios, miembros de esta Iglesia de la tierra, amándonos unos a otros como Cristo mismo nos amó.

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Una historia de amor para Linares.

Estamos celebrando una historia de amor para linares. Hoy se nos convoca para celebrar un acontecimiento significativo. 125 años de vida para el Señor. 125 años son muchos años, y al celebrarlo por partida doble debe llenarnos a todos de gozo, empezando por todos los fieles cristianos de San Francisco, con toda su realidad pastoral y a esta bendita cofradía de la Expiración y la Esperanza.

La Parroquia de San Francisco, ahí en 2019, fue la Iglesia del Convento Franciscano que aquí estaba erigido hasta 1836. Empezó a funcionar a partir de 1893, como dice las crónicas, con mucha precariedad. La Hermandad de la Expiración comienza el 20 de mayo de 1894 para asentar y dar vida a la nueva Parroquia. Así propiamente dicho, a partir de 1894 comienza la parroquia a
funcionar con vida propia en todo lo que era propio de la misma.

Y hay momentos que han ido marcando la vida de la Cofradía:

  1. La salida a las 3 de la tarde.
  2. En 1942 se encargaron una nueva talla del Santísimo Cristo de la Expiración al escultor Gabino Amaya.
  3. Desde el principio tiene un sello que la sigue caracterizando: Seriedad, elegancia y recogimiento.
  4. En 1952 el Colegio de Agentes Comerciales aceptó integrarse como hermano de la Cofradía.
  5. En 1969 se puso en marcha una banda de cornetas y tambores, que, en principio, estaría compuesta por siete tambores, tres timbales y dieciséis cornetas de llave.
  6. En 1972, fue realizado en los talleres Angulo de Lucena el trono (sin varales) de Ntra. Señora, de estilo barroco en alpaca plateada con exquisita filigrana cordobesa, y adornos dorados con motivos de la pasión.
  7. En 1997 se estrenó el nuevo trono del Cristo, que sería llevado por más de 100 hombres.
  8. La Coronas de la Virgen.

 

Estas son algunas de los muchos proyectos que la Cofradía ha ido realizando a lo largo de estos 125 años. Pero yo TAMBIÉN quiero resaltar la importancia que también tienen otros acontecimientos.

  1. Esa mujer, que en la soledad de la esquina le encarga a la Virgen y al Señor que vele por su hijo enfermo.
  2. Ese joven que busca como Nicodemo encontrarse con el Señor en el anonimato de su fe.
  3. Ese niño, que se emociona con el traje que le han hecho para que salga con su Cristo y con su Virgen.
  4. Tantos hombres y mujeres que, a lo largo de 125 años, con su anonimato, trabajando en la Cofradía, han hecho posible muchas cosas. Todos los servicios son necesarios, pero que grande el de aquellos que siempre apoyan lo que se hace en la cofradía para mayor gloria del Señor y de la Virgen.
  5. Ese hombre y esa mujer que al portar a la Virgen o al Señor le ha pedido por la felicidad de su hogar. Por la armonía de su matrimonio, por la felicidad de sus hijos, por el amor que debe sentir hacia los mayores. Ese hombre y esa mujer que hacen pasar su vida cada vez que llevan al Señor o a la Virgen y esos otros que lo ven en una calle o en una esquina de nuestro pueblo.

 

Cuánta fe puede verse sentida en esos momentos. Cuántos párrocos, verdaderos y buenos pastores han pasado por la parroquia en estos 125 años. Cuántos fieles han pasado por esta parroquia para poner ante el Señor su vida, sus alegrías, sus penas. Cuántos hombres y mujeres, que han estado haciendo un servicio pastoral en la Cofradía de la Expiración y han servido al Señor y su Iglesia, con dedicación y entrega. Cuánta vida ha pasado por ese Sagrario que está al fondo, en el Altar Mayor. Cuántas oraciones han sido presentadas ante el Cristo de la Expiración y la Virgen de la Esperanza, o ante el Nazareno y la Virgen del Mayor Dolor, o ante el Santo Entierro y la Virgen en su advocación de la Soledad. Y ante el Cristo de la Penitencia, esos jóvenes, niños y adultos haciendo penitencia cada Vía Crucis que sale.

La Parroquia en estos 125 años ha visto nacer a muchos de vosotros, a la Gracia y a la Iglesia, por el Bautismo. Aquí os habéis confesado, comulgado, rezado, casado, y muchos, cuando han sido llamados por Dios, han sido encomendados para que fueran acogido en el cielo. Y también muchos, se han formado en torno a la sombra de esta parroquia para ser buenos cristianos en el mundo que le ha tocado vivir, en muchos ámbitos de la vida social de Linares y de España.

Mi oración para todos los fieles de la parroquia, y comenzando por el Consejo de Pastoral Parroquial y el Consejo de Asuntos Económicos, mi oración para a todos los implicados, desde los distintos grupos que forman la parroquia, en la tarea pastoral y misionera de hacer que evangelio sea vivido por todos.

Cuánta vida… Mi felicitación a todos los hermanos de la Cofradía a todos los fieles de la Parroquia de San Francisco.

El 14 de noviembre de 2018 en una Carta Pastoral de Convocatoria del Año de la Misión el Obispo nos decía a todos los fieles de la diócesis:

Yo, Amadeo Rodríguez Magro, por la Gracia De Dios y de la Sede Apostólica, Obispo de Jaén, convoco a todas las parroquias de la Diócesis a una MISIÓN DIOCESANA. El Señor, que me ha puesto al frente de esta Iglesia me pide que llame a mis sacerdotes, corresponsables imprescindibles con mi ministerio episcopal, a los consagrados y consagradas y a todos los laicos con conciencia de ser Iglesia del Señor a que hagáis realidad el sueño misionero de llegar a todos”.

Y nos entregaba el Plan de Pastoral que tenía este lema: ANUNCIAR LA ALEGRÍA DEL ENCUENTRO CON JESUCRISTO. EL SUEÑO SE HACE MISIÓN.

Linares también está de Misión. Cada Parroquia de linares está de Misión. Y la parroquia de San Francisco de Asís también está de Misión. Esta Misa y la procesión que vamos a tener después es parte de esa Misión, pues es el Espíritu el que nos ido guiando hasta hoy para ser los continuadores de la entrega generosa que muchos hombres y mujeres de este pueblo han tenido a lo largo de estos 125 años de existencia de la parroquia y de la Cofradía.

Por ello, animo a todos los que participáis en esta Eucaristía a que viváis el sueño misionero que hacer que todos creamos en el Señor y lo vivamos de verdad. Una Misa de Acción Gracias como esta en una ofrenda agradable al Señor. Una procesión como la que vamos a tener a continuación es una ofrenda agradable al Señor. Vivamos ambos momentos con fe y esperanza. Vivamos con alegría la fiesta de la resurrección que celebramos aquí en la tierra en el sacramento de la Eucaristía. En cada Misa, la Iglesia de la tierra mira a la Iglesia del cielo con Esperanza. Esa es nuestra patria definitiva. Hasta que lleguemos allí vivamos aquí en la tierra como Cristo nos enseñó, amándonos de verdad unos a otros. Así seremos la señal de Dios en la tierra y alcanzaremos la ciudad futura. Este amor lo celebramos cada día en la Eucaristía: Cristo se entrega como nosotros. Que al salir hoy de Misa tengamos este firme propósito de amar como él nos amó.

Y continuamos la Santa Misa, pero dejo aquí esta oración por todos aquellos que van a gozar en la manifestación de fe que vamos a tener al acabar la Santa Misa:

Dios Padre misericordioso,
que gobiernas a un tiempo cielo y tierra.
Me dispongo a caminar en procesión acompañando
La imagen del Santísimo Cristo de la Expiración.
Recorrer las calles en este acto religioso
equivale a realizar públicamente un acto de fe.
Así quiero que sea, Señor.
Nada me hastía más que la superficialidad,
la rutina o la hipocresía.
Ayúdame, Señor,
a que ponga también mi alma en procesión.
Que el recorrido a realizar
sea también signo de los pasos interiores
que mi espíritu realice
en deseos de acercarme a ti.
Tú nos has dicho:
“Quien esté agobiado que venga a mí”.
Yo me siento débil
cuando me abandono a mí mismo.
Haz, Señor, que oriente mi alma hacia ti,
cada vez con más fe, con más ilusión, con más esperanza.

Ojalá, cuando llegue de nuevo al Templo Parroquial de San Francisco
concluido el camino por las calles de Linares,
pueda sentir con mayor fuerza
tu cercanía espiritual para conmigo.
Ella me animará a acercarme cada vez más a ti.
De este modo, mi vida podrá ser
una manifestación de tu amor a las gentes,
del mismo modo como en la procesión
he contribuido a manifestar tu Imagen
a quienes contemplaban nuestro paso.
Te pido, Señor,
que, al terminar la procesión,
mi corazón, que Tú hiciste para Ti,
se encuentre más cerca de Ti.


Oración a Ntra. Sra. de la Esperanza extraída de aquella homilía del 18 de mayo de 2019 oficiada por el Sr. Vicario Reverendo D. Andrés López Ángeles:

Virgen Santísima

Nuestra Señora de la Esperanza

Madre de Dios y Madre nuestra:

Con amor filial acudo ante tu imagen sagrada

para honrarte con mi plegaria de alabanza.

Tú, obediente al designio del Señor,

concebiste por obra del Espíritu Santo

al Hijo Unigénito del Padre.

Sin perder la gloria de tu virginidad,

derramaste sobre el mundo la luz eterna,

Jesucristo Nuestro Señor.

Tú, bienaventurada por haber creído

lo que te dijo el Señor,

experimentaste la grandeza de sus dones

y la alegría de sentirte querida

y bendecida por Dios.

Tú, de pie junto a la cruz,

corresponsable con tu Hijo

en la obra de la redención

tomaste como hijos tuyos a todos los hombres,

y nos diste ejemplo de caridad

para con los necesitados de consuelo,

de ayuda y de fortaleza.

Tú escuchaste la palabra de Dios

y guardaste su enseñanza en tu corazón.

Virgen Santísima,

Nuestra Señora de la Esperanza

Mira con bondad a estos hijos tuyos de Linares

y alcánzanos del Señor,

la gracia de la fidelidad,

para que un día merezcamos

gozar de la felicidad eterna,

junto a ti, y ante el trono de Dios

Padre, Hijo y Espíritu Santo,

por toda la eternidad.

 

Galería fotográfica del acto central del aniversario fundacional.

ACTO CENTRAL DEL ANIVERSARIO