Hombres de trono

Allá por el año 1980, en Linares, el inmovilismo cofrade que representaban los pasos “a ruedas” fue dando paso a la inquietud y el deseo, por parte de los hermanos cofrades, de portar los tronos. Nuestra cofradía, no ajena a esta corriente, empezó a plantearse esta posibilidad dudando entre hacerlo al estilo sevillano o bien al malagueño. Al poco tiempo, a propuesta de la Junta Directiva, siendo Hermano Mayor Entrante D. José María Villén Alcalá, fue aprobado en Junta General de Cabildo que el paso de Ntra. Sra. de la Esperanza fuera portado por hombres de trono, al más puro estilo malagueño. El paso de los años ha demostrado que este paso es más una evolución de la propia entidad cofrade que la adscripción vacía y sin sentido de un estilo preconcebido.

Puestas las bases, y siendo Hermano Mayor D. Diego Bausán Candel, se empieza a trabajar en el proyecto, comenzando primero por la ardua tarea de transformar un trono con ruedas en un trono portado a hombros, tarea ésta que fue encomendada a D. Francisco Cuevas Anguita y D. Juan Ortega Peramo, Fiscal y Vicefiscal de la Cofradía por entonces. Una vez realizada esta tarea, se hacía necesaria la búsqueda y composición de un grupo humano que quisiera arrimar el hombro bajo el trono de Nuestra Señora, tarea encomendada a D. Sebastián Torres Molina que, con gran acierto logró formar y consolidar una cuadrilla, semilla inicial a la que, año a año, desde su primera estación de penitencia en 1983, Semana Santa tras Semana Santa, se acercan muchos jóvenes, para ser herederos e imitación de esos primeros que, cuando hace trece años salieron a la calle por primera vez, les dejaron con la boca abierta y el corazón encogido, y desearan ser, en ese momento, no niños sino hombres para poder ir junto a ellos. Barajadas varias posibilidades en cuanto al tema de la indumentaria, se eligió el traje azul marino, camisa y guantes blancos, con zapatos y corbata negros. Para ello se encargaron 60 trajes, cuyo coste inicial fue de 8.000 pts. cada uno. Así fue el comienzo de una historia que se sigue escribiendo, año tras año.

En 1987, la corona que portaba Ntra. Sra. se cayó debido al desgaste sufrido por el paso de los años y este colectivo decidió, con la ayuda inestimable de su capataz y de nuestra Camarera Doña Isabel ALvarez Muela, comenzar las gestiones para la realización de una corona. Tras muchas rifas, fiestas y donaciones vio la luz una corona del más exquisito estilo de la orfebrería cordobesa realizada en los talleres de D. Rafael Garrido. Es importante reseñar, porque nos llena de orgullo, que esta Corona se hizo con plata de las minas de nuestra querida ciudad, plata que fue adquirida por Dª Isabel Alvarez Muela, D. Juan Francisco Cuevas Merino y Don Leonardo Valenzuela.

En el año 1991, por causas ajenas al Cuerpo de Hombres de Trono, D. Sebastián Torres Molina dimitió como capataz, dando el relevo a D. Juan Miguel Delgado Ortiz que tomo el mando de los más de 60 hombres que componían el Cuerpo aquel años y mimaban y paseaban a su Señora, como testimonio de fe cofrade, todas las tardes de Viernes Santo.

En 1993, fruto de la inquietud de este grupo de hermanos, siendo Hermano Mayor D. Antonio Mondéjar, se realizó la adquisición de una peana de plata, (donde descansa la imagen de Nuestra Querida Madre durante la estación de penitencia) que fue realizada en los talleres Angulo de Lucena (Córdoba).

D. Juan Miguel Delgado fue relevado del cargo en 1999, quedando al frente del colectivo D. Julio César Castro. No se puede terminar esta breve pero intensa historia cofrade sin hacer mención a aquellos hombres de trono que todos tenemos en el recuerdo y que estarán allí arriba, junto a su Madre, queriéndola y venerándola.