Historia

La Expiración de Linares fue fundada el día 20 de mayo de 1894 por unos carboneros de la cercana localidad de Baños de Encina. Esta circunstancia fue plasmada en los primeros estatutos de la Hermandad, fechados en 1908.

La original Ceremonia de la Expiración se celebraba a las tres de  la  tarde, empezando con un toque de cornetín y la presentación de armas de los romanos. El trono de la Virgen intentaba, hasta en tres ocasiones, avanzar para llegar hasta el del Stmo. Cristo pero una escuadra de soldados romanos impedía su paso por dos veces. Al tercer intento Ntra. Sra. de la Esperanza por fin se encontraba con Su Hijo.

En el artículo 24 de los estatutos se aludía a una imagen de San Juan Evangelista, actualmente perdida:

«Habrá tres camareras para el servicio de las tres imágenes que en la actualidad posee la Cofradía, que son: El Cristo, la Virgen y San Juan Evangelista».

Expiración año 1904

Tan solo ocho años después de la fundación, concretamente el 21 de febrero de 1916, el Rey Alfonso XII concedió a la Hermandad el título de Real, conservándose aún el documento original que acredita tal condición. Entonces se modificaron los estatutos y se fijó como hora de salida, las tres de la tarde, hora que un siglo después se mantiene.

En el año 1936 estalló la Guerra Civil española que duraría 33 meses y fue destruida la Hermandad, con sus archivos y sus enseres, conservándose únicamente el sudario que actualmente se puede observar en la Casa de Hermandad.

 

Reorganización

Tras la Guerra Civil comenzó la ardua tarea de reorganizar la Cofradía, resurgir conseguido gracias a Cristóbal Casado López, José María Linares, Miguel Pérez Murillo, José Antonio Fernández y Antonio Alaminos Bayo, junto a jóvenes de Acción Católica.

Encargaron una nueva talla del Santísimo Cristo de la Expiración al escultor afincado en Madrid, Gabino Amaya. Según los estudios de Sánchez Caballero, Dª Julia Fernández Merallo, viuda de Poveda, costeó esta nueva imagen titular, sobrecogedora por la expresividad de Jesús, de tierna mirada levantada al cielo justo en el momento de su agonía y muerte en la cruz. Esta sublime obra terminó en 1942, costó 6000 pesetas y, para traerla, se pidió a la fábrica de harinas “Santa Rosa” de los hermanos Conde Bandrés un camión que fue protegido y acolchado debidamente con mantas y cobertores para albergar al Cristo de la Expiración. La magnífica talla causó sensación entre los hermanos al llegar a Linares, debido a su mirada sobria, humana y desgarradora, como implorando al Padre el fin del suplicio.

Poco después también se encargó a Gabino Amaya la imagen de una Virgen de la esperanza que, aunque actualmente no es la Titular de la Cofradía (procesionó poro Linares hasta 1980) aún se conserva en la Casa de Hermandad.

Se renovaron los estatutos nombrándose Hermano Mayor D. Juan Sánchez Caballero, Secretario D. Luis Ojeda Mercado, Vice-presidente y Fiscal D. Juan Calles Rus, y adoptando su actual denominación.

A pesar de ser tiempos muy duros para la Cofradía (llegó a bajar hasta los 90 hermanos y a disponer de una caja de solo 6 pesetas) los devotos de aquella época de la reorganización consiguieron infundar en la Hermandad el sello que actualmente la caractariza: Seriedad, respeto y recogimiento,  cualidades que alcanzan su máxima expresión en las calles de nuestra ciudad sobre todo en el momento de la ceremonia en la calle Marqués, cuando María corre al encuentro de un agonizante Jesús expirando en la cruz.

Sin embargo, y según una hoja informativa de secretaría, el número de hermanos en 1950 había ascendido hasta 137.

En 1952 el Colegio de Agentes Comerciales aceptó integrarse como hermano de la Cofradía. Se pretendía un nuevo trono para el Stmo. Cristo, por lo que comenzaron a organizarse muchas rifas. Gracias a esto, cuando trascurría el año 1953, la Cofradía encargó a un artesano conocido como Pepe “el madrileño”, la realización de un trono en madera de nogal y pino para el Stmo. Cristo de la Expiración. Asimismo, se encargó a la Casa Fernández un sistema de alumbrado consistente en unos faroles de hierro forjado muy en consonancia con el estilo clásico del Stmo. Cristo. En aquel año también se adquirió un manto para  Ntra. Señora, y se subió el alquiler de las túnicas a 15  ptas. porque las 10 que se venían cobrando no cubrían ni  los gastos de reparación de las mismas.

En el año 1955 se contruyó un nuevo trono para la Virgen titular, en las Escuelas Pias de la Sagrada Familia y costó 70.000 ptas. Era de madera de pino con tallas policromadas, adornos en las esquinas (desmontables para pasar por la puerta del templo) y remates dorados en pan de oro. No se pudo poner palio por falta de altura en la puerta de San Francisco.

En 1956 falleció la camarera de la Virgen, Dª Marina Cobo Garzón, que fue durante muchos años muy amante de la Hermandad y devota de Nuestra Señora de la Esperanza.

En 1957 los dos tronos estaban muy estropeados debido a los lamentables sitios donde había que guardarlos durante todo el año. El de la Virgen (con sólo dos años) ya tenía muy mal aspecto y el pan de oro saltado.

En 1960 los tronos no pudieron volver a la cochera del que Dª Encarnación Ortega, camarera del Cristo,  conseguía todos los años y hubo que buscar un emplazamiento  provisional. El del Cristo se guardó en los talleres de la  Sagrada Familia, y el de la Virgen en el porche de un taller  del hermano Cristóbal Casado. Entonces, D. Jerónimo de la Fuente Salcedo tomó el cargo de Hermano Mayor. Su fe y entusiasmo  por la Hermandad le ayudaron a conseguir, en 1964, una cochera  para los tronos en el Camino del Molino (Huerta de las Heras).  Esto costó 36.000, ptas. para lo que hubo que efectuar una operación de crédito, pues había una deuda de 10000 ptas. El hecho de no tener dónde guardar los tronos dejó así de ocasionar problemas.
Como a principios de los 60 el entusiasmo y el número de hermanos estaban  disminuyendo, una comisión de antiguos directivos se comprometieron en trabajar para propulsar la Cofradía.
Algunos de los acuerdos fueron editar una hoja informativa que levantase los  ánimos de la gente, e intensificar las campañas de captación de hermanos.  Estas medidas adoptadas por aquella comisión de antiguos directivos dieron un gran resultado, ya que en 1964 se alcanzaron los 370 hermanos y un saldo favorable de 18.500 ptas. En 1965 se canceló la deuda de la cochera y se cerró el ejercicio con un superavit de 11.500 ptas.

La orfebrera “La Milagrosa” de Córdoba realizó en 1966 la cruz de guía (por 45.000 ptas), de preciosa factura barroca, de alpaca plateada y con adornos dorados.

La misma orfebrería hizo dos faroles de cabecera a juego con la cruz de guía por 40.000 ptas. en 1967. Aquel año se consiguió además el viejo anhelo de la Cofradía de que todos los penitentes llevasen capa.

A finales de los 60 había algunos problemas con los soldados romanos que llevaban a cabo el acompañamiento musical durante la procesión. Buscando alternativas, surgió en la Junta General de diciembre de 1968 se puso en marcha el proyecto de formar al año siguiente una banda de cornetas y tambores, que, en principio, estaría compuesta por siete tambores, tres timbales y dieciseis cornetas de llave, con un importe aproximado de 38.000 pesetas. Sin ser conscientes de ello, con aquella decisión estaban dando lugar al origen de la concepción las bandas de cabecera en Linares. Y es que tan solo un año después, bajo la dirección de D. Antonio Martín  García, procesionó la Banda del Santísimo Cristo de la Expiración, siendo pionera en nuestra Semana Santa. La reacción del público fue de sorpresa, ya que llamó mucho la atención el  hecho de ver penitentes tocando instrumentos musicales.

En aquel mismo 1969 las Hermanas Carmelitas de Baeza confeccionaron un manto para Ntra. Sra. de la Esperanza, de terciopelo verde con motivos bordados en hilo de oro y que fue sufragado parcialmente por el Colegio Oficial de Agentes Comerciales. Por ello se puede apreciar en él el escudo de este organismo. Aunque actualmente no procesiona.

En el año 1972, fue realizado en los talleres Angulo de Lucena el trono (sin varales) de Ntra. Señora, de estilo barroco en alpaca plateada con exquisita filigrana cordobesa, y adornos dorados con motivos de la pasión. El trono antiguo fue cedido a la Hermandad del Santo Entierro para su paso de la Vera Cruz.

En 1980, y tras un largo proceso de restauración, la imagen de la Virgen realizada por Gabino Amaya fue sustituida por la Imagen Titular de la Virgen anterior a la Guerra Civil, no sin antes pasar por un profundo proceso de restauración.

Un año después, fueron añadidos los varales del palio, también creados por los Hermanos Angulo, siguiendo el diseño del empanelado del trono.

Durante los años 80, un ímpetu renovador llegó al movimiento cofrade linarense que, deseoso de desterrar el inmovilismo de los pasos a ruedas, quiso recrearse con dulce caminar de los tronos sobre los hombros de los hijos de ese pueblo andaluz y minero.

Así en 1983, Francisco Cuevas y Alfonso Armijo, realizan las adaptaciones precisas para que el trono del Stmo. Cristo sea portado por jóvenes horquilleros, que en un número de 60 salieron a la calle causando admiración de los linarenses por su seriedad a la hora de llevar a Jesús crucificado. Vestían traje azul marino con camisa blanca, corbata negra y guantes blancos, llevando el escudo de la Hermandad en la parte izquierda.

 

La corona que luce Ntra. Señora fue diseñada por el primer capataz, Sebastián Torres Molina, bañada en oro y realizada con plata de las minas de Linares en el año 1987 por el joyero cordobés Rafael Garrido y donada por su cuerpo de horquilleros.

Aquel mismo año el Stmo. Cristo fue restaurado en León por José Ajenjo Vega, discípulo de Victor de los Ríos.

Entre 1992 y 1993 las Hermanas Dominicas de Torredonjimeno confeccionaron el techo del palio en mallal de oro, y bordaron las bambalinas en terciopelo verde con hilo de oro y pedrería fina; y en el 93 se adquirió una peana de plata para la Virgen.

Ya en 1996 y debido al deterioro progresivo de dicho trono, Francisco Cuevas Anguita y Carlos Cid Moya realizan la estructura de un nuevo trono para el Cristo de la Expiración, realizado este en madera de cedro en dos cuerpos y tallado por el artista linarense D. Manuel Ramírez Guzmán en estilo barroco, insertando en el cuerpo inferior doce tablas en madera de nogal y rescatadas del trono original realizado en 1953. Dicho trono se estrenó en 1997 y pasó a ser portado por más de 100 hombres de trono.

Aquel mismo año fue restaurada la imagen de Ntra. Sra. por el Maestro sevillano D. Luis Álvarez Duarte quien, admirado por la dulce belleza del rostro de la Esperanza de Linares, corrobó además su procedencia levantina (muy posiblemente de la Escuela Valenciana) y la dató de finales del siglo XIX.

Nuestra Señora luce manto de color verde Esperanza, con adornos de golondrinas y el escudo de los Agentes Comerciales de quien Ntra. Sra. es patrona, bordado en el año 2007 por el artista iliturgitano D. Pedro Palenciano.

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