Este Viernes Santo, se volverá a repetir lo que viene ocurriendo ya desde hace 25 años, casi 100 horquilleros, realizarán el ritual de vestirse con el mejor traje de gala que pueden tener, se pondrán su traje de horquillero, dispuestos a disfrutar del privilegio de poder mostrar a Linares como Jesús muere por nosotros.
Han pasado muchos años, pero siempre se vive con la ilusión renovada, se sabe que ese día solamente podemos estar en un sitio y a una hora, 2:55 de la tarde frente a la capilla de nuestro Cristo, con la iglesia a oscuras. En ese momento, todos sus horquilleros llegan para manifestar su fé en Él, para vivir un día de oración especial, un día anhelado durante todo un año y que por fin llegó. Las caras de los horquilleros son diferentes, cada uno porta su oración en su interior, pero a todos se les aprecia en el rostro las ganas y la ilusión de portar a Dios en su último momento de vida.
En estos años han cambiado muchas cosas, hoy tenemos un trono diferente, somos más horquilleros, tenemos muy buena gente nueva y muy buena gente veterana. Esta conjunción de cofrades es la que hace que todo vaya bien cada Viernes Santo, se juntan las ganas de vivir esos momentos desconocidos para los nuevos y la experiencia de los que ya llevan unos años, que con su experiencia enseñan a ser horquillero. Qué mejor que una palabra de aliento de tu compañero cuando en los últimos tramos de la Estación de Penitencia las fuerzas flaquean, o un buen consejo en algún momento del recorrido, hay cosas que uno nunca olvida y todos hemos sido novatos, por lo que siempre tendremos esos recuerdos en nuestro corazón.
Ser horquillero, sin embargo no sólo te reporta recuerdos y vivencias del Viernes Santo, los buenos ratos en los ensayos, los turnos de feria y las comidas y copas de horquilleros, nos llenan de alegría durante el resto del año, y si quisiéramos podríamos tener más momentos de unión entre todos nosotros con más convivencia haciendo uso de nuestra casa de hermandad, que no será tal si en ella no se hace hermandad.
Con la llegada de la Cuaresma, llegan también los ensayos, muy necesarios, pero sobre todo muy buen momento para encontrarnos, pasar buenos ratos y fortalecer la amistad entre todos nosotros. Que cada uno piense en los momentos vividos en ellos, y verá como recuerda buen ambiente, bastantes risas y sobre todo muy buena gente. Aprovechemos estos momentos para prepararnos en nuestra misión y para conocer nuestra hermandad.
También hay quien a día de hoy no portan a Cristo el Viernes Santo, pero lo han portado, ellos también son horquilleros, y en su interior tendrán sensaciones que poca gente puede tener cuando cada Viernes Santo vean procesionar a su Cristo. Ellos siempre tendrán la puerta abierta para poder disfrutar esas sensaciones debajo de Él, sintiendo la almohadilla como otros años hicieron, siempre queda algo dentro que nunca se puede eliminar, os animo a que lo reviváis y volváis a sentir la satisfacción de ser los pies de Cristo en el momento de su muerte.
Real Cuerpo de Horquilleros del Stmo. Cristo de la Expiración
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